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elEconomista Energía 26 julio 2018

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Energía 32 elEconomista OPINIÓN Gas renovable: una apuesta europea… y española Mientras que el desarrollo del biogás y biometano en Europa se encuentra en una fase expansiva, en España nos encontramos todavía definiendo los mecanismos que nos permitan utilizar el gas renovable Marcos Quevedo Consejero delegado de Biogastur Y a nadie cuestiona el problema al que nos enfrentamos: algunos lo llaman Cambio Climático, otros Calentamiento Global. Edward J. Smith era el prestigioso y heroico Capitán del Titanic cuya misión era batir el récord de velocidad cruzando el Atlántico. Smith fue avisado hasta seis veces, seis, de que se adentraba en un peligroso campo de icebergs. Nuestra tozudez nos ha llevado a navegar por un campo de icebergs y la única solución es cambiar el rumbo del barco. No podemos ni debemos mantener los ojos cerrados ante una situación que ya nadie cuestiona. Nos enfrentamos a un problema global que requiere soluciones locales, es decir, glocal. Palabra muy de moda en los últimos tiempos, piensa global, actúa local. Y en esta solución energética local es donde encontramos una de las estrategias de mayor impacto para cumplir con los objetivos europeos de cambio climático y transición energética, además de mejorar la calidad del aire: la producción de Biometano o gas renovable a partir del correcto tratamiento de los residuos orgánicos. Sin embargo, mientras que el desarrollo del biogás y biometano en Europa se encuentran en una fase expansiva, que permite a sus ciudadanos disfrutar de muchos beneficios medioambientales y económicos, en España nos encontramos todavía definiendo los mecanismos que nos permitan utilizar lo que, de forma genérica, denominamos Gas Renovable. Pero, ¿qué es el gas renovable y cuáles son sus beneficios? Comúnmente se dice que es aquel gas producido con residuos y biomasa o a partir de excedentes de energía renovable. A nosotros nos gusta definirlo como aquel gas que se captura de los residuos que fermentan de forma natural, evitando que se emitan a la atmósfera con sus ya comprobados perjuicios para la sociedad y naturaleza. Actualmente, ya es mayor el coste sanitario de las enfermedades crónicas que genera la mala calidad del aire que el coste de mantener un aire en condiciones óptimas. De manera que la propia solución del problema nos lleva al proceso de producción del gas renovable. Una vez que hemos capturado este gas, que se iba a emitir a la atmósfera de forma natural e incontrolada, simplemente nos queda purificarlo, almacenarlo, transportarlo y distribuirlo a

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