Iuris & Lex

Iuris 11 diciembre 2015

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77 IURIS&LEX 11 DICIEMBRE 2015 E l nacimiento de un hijo supone la asunción por parte de los progenitores no solo de unos derechos morales para con ese hijo, sino del esta- blecimiento de unos derechos y obligaciones según nuestra legislación. Así, el deber de cuidar a los hijos, de velar por ellos, de alimentarles, educarles y procurarles una formación integral, aunque parezcan deberes con- sustanciales al compromiso moral y ético de todo progenitor por el simple nacimiento de su hijo, son deberes establecidos por nuestro legislador, y que constituyen la patria potestad, para asegurar la protección del menor, como así se define en el ar- tículo 154 del Código Civil. No cabe duda que todos los padres deberían procurar lo mejor para sus hijos, pero existen situaciones personales, circunstancias ajenas o propias que obligan al legislador y a nuestros tribunales a establecer medidas de protección de los niños, aún en contra de sus propios padres. Los hijos, desde que nacen, están bajo la patria potestad de sus padres, configurada por la juris- prudencia como el conjunto de derechos, facultades y obligaciones que los progenitores tienen sobre sus hijos menores, es decir, la misma es consustancial al hecho de ser padres, y no se ha de confundir con la guarda y custodia, que vendría referida a quién de los dos progenitores es el encargado del cuidado cotidiano de los menores. Cuando los progenitores incumplen de forma reiterada y grave la patria potestad, los jueces, en virtud de sentencia judicial firme, pueden establecer la privación de esa patria potestad, siempre en interés y beneficio del menor. La patria potestad también puede ser suspendida en caso de declaración de desamparo del menor. ¿Cómo se puede recuperar la patria potestad? El segundo párrafo del artículo 170 del Código Civil, establece que los Tribunales también podrán acordar la recuperación de la patria potestad, siempre en beneficio o interés del hijo, cuando hubiera cesado la causa que motivó tal privación. Por ello, para saber si se puede recuperar la patria potestad de la que han sido privados total o parcialmente uno o ambos progenitores, resulta necesario conocer cuál ha sido la causa que motivó esa privación, y si la causa que la motivó ha cesado. La privación de la patria potestad no es una sanción para el progenitor o progenitores, sino una medida de protección para el niño, y por ello, si la causa ha cesado o ya no existe, la recu- peración de la patria potestad puede ser declarada por sentencia judicial siempre y cuando quede claro que resulta beneficioso para el menor. La clave para recuperar la patria potestad de un hijo reside en las causas que provocaron su privación. Las causas de privación total o parcial de la patria potestad vienen establecidas en el párrafo primero del artículo 170 del Código Civil, mediante una cláusula general que estable- ce que se podrá privar de la patria potestad a uno de los progenitores o a ambos, "por senten- cia fundada en el incumplimiento de los deberes inherentes a la misma o dictada en causa cri- minal o matrimonial". En cuanto al procedimiento ordinario y sentencia por incumplimiento de los deberes inhe- rentes a la patria potestad, son causas para acordar esa privación, entre otras, la desatención afectiva por un largo periodo de tiempo, es decir, mostrar una voluntad de desentenderse defi- nitivamente de los menores, o bien, las adicciones al alcohol, drogas, trastornos mentales y de comportamiento. Pero estas causas por sí solas son insuficientes para privar de la patria potes- tad, siendo exigido por la jurisprudencia, que dicha privación se realice además en beneficio del menor. En caso de sentencia en causa criminal, la pena de privación de la patria potestad viene re- cogida en los artículos 33 y 39 del Código Penal como una pena de carácter grave, y se produ- ce en los delitos cometidos por los padres contra sus hijos tales como el maltrato físico o psí- quico, amenazas y coacciones, o delito de impago de pensiones. La privación de la patria po- testad también puede ser impuesta por sentencia penal cuando el progenitor sea condenado a una pena igual o superior a diez años, y también cuando la pena sea inferior, siempre a cri- terio judicial. En sentencia matrimonial, divorcio, separación etc., las causas para acordar su privación son las mismas que para el procedimiento por incumplimiento de los deberes inherentes a la pa- tria potestad dictándose sentencia, en la cual, puede privarse a un progenitor de la misma, en caso de interés del menor, y conforme a las circunstancias concurrentes. En la práctica, la privación parcial o total de la patria potestad se produce por causas muy graves y reiteradas, por lo que tampoco es una práctica muy habitual en los procesos de sepa- ración o divorcio. Por ejemplo, lamentablemente resulta habitual el impago de la prestación de alimentos por parte del progenitor que no ostenta la custodia, si bien, ejerce puntualmente el régimen de visitas. Y así, ese impago de pensión, aún grave y reiterado, no implica por sí mismo la retirada de esa patria po- testad, porque el interés del menor aconseja que continúe viendo y manteniendo contacto con ese progenitor, existiendo además otros cauces judi- ciales para obligar al pago. No obstante, también existen otras situaciones de progenitores que se han desvinculado totalmen- te de sus hijos, y en estos casos los tribunales sí dan una respuesta afirmativa a la privación de la patria potestad, porque el interés del menor aconseja pre- cisamente su privación como medida de protección. Cómo recuperar la patria potestad de un hijo Existen circunstancias personales, ajenas o propias, que obligan al legislador a establecer medidas de protección En caso de fallo en causa criminal, la pena de privación de la patria potestad viene en el Código Penal como una pena grave POR PALOMA ZABALGO Socia directora del despacho Paloma Zabalgo El nacimiento de un hijo supone la asunción por parte de los progenitores no solo de unos derechos morales para con ese hijo, sino del establecimiento de unos derechos y obligaciones según nuestra legislación. Así, el deber de cuidar a los hijos, de velar por ellos, de alimentarles, educarles y procurarles una formación integral, aunque parezcan deberes consustanciales al compromiso moral y ético de todo progenitor por el simple nacimiento de su hijo, son deberes establecidos por nuestro legislador, y que constituyen la patria potestad, para asegurar la protección del menor, como así se define en el artículo 154 del Código Civil No cabe duda que todos los padres deberían procurar lo mejor para sus hijos. Por ejemplo, lamentablemente resulta habitual el impago de la prestación de alimentos por parte del progenitor que no ostenta la custodia, si bien, ejerce puntualmente el régimen de visitas. Y así, ese impago de pensión, aún grave y reiterado, no implica por sí mismo la retirada de esa patria potestad, por- que el interés del menor aconseja que continúe viendo y man- teniendo contacto con ese progenitor, existiendo además otros cauces judiciales para obligar al pago. No obstante, tam- bién existen otras situaciones de progenitores que se han desvin- culado totalmente de sus hijos, y los tribunales sí dan una res- puesta afirmativa a la privación de la patria potestad, porque el interés del menor aconseja su privación como protección. [A fondo]

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