Iuris & Lex

Iuris 11 noviembre 2016

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31 IURIS&LEX 11 NOVIEMBRE 2016 E n primer lugar, hemos de partir del hecho que la liquidación de la sociedad de gananciales difiere sustancialmente en función de la modalidad de divorcio/separación escogido o a que estén abocados los cónyuges. En una separación o divor- cio de mutuo acuerdo la liquidación puede ser rea- lizada en el propio convenio regulador, como una de las medidas a establecer conforme indica el Código Civil en el apartado e) del artículo 90, lo que simplifica indubitadamente los trámites procesa- les. En un solo acto se absorbe lo que judicialmen- te serían tres procesos judiciales diferenciados -el divorcio, la formación de inventario y el proceso de valoración y adjudicación-. Cuando el divorcio o separación es contenciosa por falta de acuerdo entre los cónyuges el primer proceso judicial se ciñe exclusivamente a decre- tar judicialmente la separación o el divorcio y las medidas siguientes: patria potestad, guarda y custodia de hijos menores, régimen de estancias o de visitas, atribución del uso y disfrute del domicilio familiar, la pensión de alimentos en favor de los hijos y la determinación de la pensión compensatoria, en caso de que proceda. Pero no se puede liquidar la sociedad de gananciales en dicho primer proceso judicial, hace falta acudir a otros dos diferenciados y es a estos a los que nos vamos a referir en el presente artículo. Los procesos de liquidación de gananciales, se realizan de forma análoga a los procesos heredita- rios, en los cuales nos encontramos ante dos fases, una primera denominada de formación de inventario, que consiste en relacionar los bienes derechos y deudas que existen en la sociedad de gananciales, y una siguiente fase, consistente en la valoración y adjudicación de esos bienes y deu- das. En el convenio regulador, ambas fases quedan redactadas y establecidas en dicho documen- to, si bien, en el proceso contencioso estas dos fases se convierten en dos procesos judiciales diferenciados, denominados de "formación de inventario" y proceso de "liquidación del régimen económico matrimonial" una vez realizado dicho inventario, en el cual se puede llegar a inter- venir un contador partidor y en su caso, peritos a efectos de las operaciones divisorias. En general, y en cuanto al inventario, una sociedad de gananciales, suele estar compuesta del domicilio familiar, un segundo inmueble vacacional, así como por cuentas y depósitos ganancia- les y como vehículos, y por tanto la discrepancia mayor se encuentra en la valoración y adjudica- ción de dichos bienes. Asimismo, también suele ser habitual que se esgriman derechos de cré- dito contra la sociedad de gananciales por cantidades económicas que han sido prestadas a los cónyuges y que al momento de la liquidación son exigidas por cada una de las partes, sin perjui- cio de otros derechos y otras deudas que puedan existir y esgrimirse entre las partes, en las cua- les, hay que ponerse primeramente de acuerdo en su concepto y posteriormente cuantificar su inclusión como deuda o bien. Si bien, cuando nos encontramos ante una sociedad mercantil que al mismo tiempo perte- nezca a la sociedad de gananciales, ya sea en su totalidad o parcialmente, la problemática está asegurada, y más, cuanto mayor valor pueda tener dicha sociedad por su patrimonio o por ser la actividad a la que se dedique uno de los cónyuges. Así, resulta habitual, que a través de la socie- dad mercantil, uno de los cónyuges ejerza su profesión, y el otro cónyuge o bien, puede ayudar- le en la gestión de esta sociedad, o bien tener su propia actividad laboral. Y cuando se produce el divorcio, y la disolución de la sociedad de gananciales, aquel cónyuge que desarrolla su activi- dad profesional a través de dicha mercantil, comprueba que la misma es ganancial y debe ren- dir cuentas de la actividad, así como de los beneficios al otro cónyuge. Cuestión también problemática es la valoración o cuantificación económica de esta sociedad mercantil a efectos de la liquidación de gananciales, porque la propia disolución de la sociedad mercantil conlleva una serie de gastos e impuestos, que deben ser tenidos en cuenta para cono- cer su verdadero valor neto, sin perjuicio de tener que entrar a conocer más a fondo la contabi- lidad de la mercantil, que dificultan enormemente conocer su valor real. Y todo ello, sin perjuicio de atender también a la tipología societaria que se ha establecido en la la creación de dicha mercantil, así como las personas que asumen su administración, existiendo casos, en el cual uno de los cónyuges es el que realiza la actividad, pero el otro cón- yuge, es el que ostenta la administración de la sociedad, con lo cual y al momento del divor- cio, se genera un verdadero problema, tanto en el ámbito mercantil, como en el ámbito fami- liar, si no existe entendimiento entre las partes. O bien, confluyen la figura del administrador y ejercicio de la actividad en el mismo cónyuge, pero oculta la realidad económica de la empre- sa a la otra parte, lo que impide en muchas ocasiones la posibilidad de llegar a un acuerdo. Por supuesto, todas estas cuestiones planteadas, así como otras que surgen la práctica dia- ria, son en aquellos casos en los cuales no existe un entendimiento entre partes, pero cuando se confunde el patrimonio de una sociedad mercantil con un patrimonio de una sociedad de gananciales, su solución posterior, sin entendi- miento, puede ser muy difícil. En conclusión cuando se constituya o participe en una sociedad mercantil, vigente la sociedad de gananciales, se debe tener conocimiento de lo que se está haciendo, respecto a la constitución y tipo de sociedad, las participaciones que cada uno posee, los derechos que ostenta cada socio en la mercantil, así como las obligaciones que asume, al igual que se debe estar informado y conocer la actividad de dicha mercantil, porque todas estas cuestiones tienen repercusión en la sociedad de gananciales. * Con la colaboración de Rosario Guerrero Burgos, abogada del despacho de abogados Paloma Zabalgo Las sociedades mercantiles y la liquidación de gananciales Ante una sociedad mercantil que al mismo tiempo pertenece a la sociedad de gananciales, la problemática está asegurada Con el divorcio, el cónyuge que desarrolla su actividad a través de la mercantil, debe rendir cuentas al otro cónyuge POR PALOMA ZABALGO Socia directora del despacho de abogados Paloma Zabalgo* En primer lugar, hemos de partir del hecho que la liquidación de la sociedad de gananciales difiere sustancialmente en función de la modalidad de divorcio separación escogido o a que estén abocados los cónyuges. En una separación o divorcio de mutuo acuerdo la liquidación puede ser realizada en el propio convenio regulador, como una de las medidas a establecer conforme indica el Código Civil en el apartado e) del artículo 90, lo que simplifica indubitadamente los trámites procesales. En un solo acto se absorbe lo que judicialmente serían tres procesos judiciales diferenciados -el divorcio, la formación de inventario y el proceso de valora- ción y adjudicación-. Cuando se confunde el patrimonio de una sociedad mercantil con un patrimonio de una sociedad de gananciales, su solución posterior, sin entendimiento, puede ser muy difícil. En conclusión cuando se constituya o participe en una sociedad mercantil, vigente la sociedad de gananciales, se debe tener conocimiento de lo que se está haciendo, respecto a la consti- tución y tipo de sociedad, las participaciones que cada uno posee, los derechos que ostenta cada socio en la mercantil, así como las obligaciones que asume, al igual que se debe estar informado y conocer la actividad de dicha mercantil, porque todas estas cuestiones tienen repercusión en la socie- dad de gananciales. [En familia]

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