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Iuris 13 enero 2017

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39 IURIS&LEX 13 ENERO 2017 E n este primer artículo del año vamos a tratar de una de las medidas patrimoniales más controvertidas en un proceso de separación o divorcio: la pensión compensa- toria regulada en el artículo 97 del Código Civil, y que no es, en modo alguno, una medida inherente a toda separación o divorcio. En este sentido, el propio Código Civil en su artí- culo 90 al establecer el contenido mínimo de todo convenio regulador dispone en su letra f) "La pensión que conforme al artículo 97 correspondiere satisfacer, en su caso, a uno de los cónyuges". En cuanto al concepto, la pensión compensatoria es, en síntesis, una contraprestación económica que, valga la redundancia, "compensa" el desequilibrio económico que tiene su origen en el hecho de haber contraído matrimonio y en la posterior crisis matrimonial. ¿Y cuándo existe este tipo de desequilibrio? La respuesta a esta pregunta es una cuestión harto compleja en la actualidad, a la vista de la más reciente jurisprudencia. Así, la mera diferen- cia salarial o patrimonial incluso más que sustancial económicamente entre las fortunas de uno y otro cónyuge, no es motivo para la concesión judicial de una pensión compensatoria. Para que dicho desequilibrio constituya motivo de reconocimiento judicial de una pensión compensatoria, se hace imprescindible probar que el mismo trae su causa por haber contraído matrimonio. En un ejemplo práctico, si dos personas de niveles económicos absolutamente dispares se casan y posteriormente se separan o divorcian, la que se encuentre en una situación económica más débil no tiene derecho a pedir de manera automática una pensión de estas características. Tendrá adi- cionalmente que alegar y probar datos objetivos que entronquen directamente su empeoramiento económico con la causa del matrimonio, porque tal y como la jurisprudencia actual repite hasta la saciedad, la pensión compensatoria no puede ser utilizada para lograr un equilibrio entre patrimo- nios inexistente al tiempo de contraerlo. Por otra parte, no debemos olvidar que el propio artículo 97 establece una serie de paráme- tros a tener en cuenta para determinar la existencia del desequilibrio que permite reclamar una pensión compensatoria y, sobre todo, para fijar su cuantía y determinar su carácter temporal o indefinido. De entre todos ellos, los más relevantes desde nuestro punto de vista por ser los más utiliza- dos en las demandas que se presentan en los tribunales son: la edad y el estado de salud, la cua- lificación profesional y las probabilidades de acceso a un empleo, la dedicación pasada y futura a la familia, la duración del matrimonio y de la convivencia conyugal -aquí también computan los Tribunales el tiempo de convivencia como pareja de hecho, aún no inscrita- y el caudal y medios económicos y las necesidades de uno y otro cónyuge. Volviendo a los ejemplos, el hecho de encontrarse en una situación de desempleo uno de los cónyuges en el momento de la crisis matrimonial, no determina por sí sola la existencia de una pensión compensatoria. En este caso concreto, el juez valorará y apreciará la causa de dicho desempleo, para lo cual, y a su vez entran en juego muchos factores tales como la cualificación profesional, la edad a efectos de poder acceder nuevamente al mercado laboral o el hecho no haber trabajado nunca antes en un matrimonio de larga duración para asumir de manera efec- tiva el cuidado de la familia. Otro de los parámetros que el cónyuge perjudicado económicamente puede invocar para obtener el reconocimiento judicial de una pensión compensatoria es el de "la colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro cónyuge", de ahí que muchos matrimonios con el fin de evitar el nacimiento del derecho a la pensión y aun a pesar de estar efectivamente uno de los cónyuges colaborando o trabajando en la actividad mercantil del otro, buscan fórmulas laborales que otorguen la apariencia de un trabajo remunerado, por ejemplo darse de alta en autónomos, cuando el único cliente es el propio cónyuge. Cuestión que luego tendrá que ser discutida con la oportuna prueba en el tribunal. "En cuanto a la edad y el estado de salud", la jurisprudencia se muestra muy reticente a apreciarla como motivo único del desequilibrio que permite fundar el derecho a una pensión compensatoria. La razón es clara y es en síntesis que un ex cónyuge no está para ofrecer a otro prestaciones que son propias de otro tipo de Instituciones como, concretamente, la Seguridad Social. El último de los criterios que nos da el propio artículo 97 del Código Civil alude "a cualquier otra circunstancia relevante", lo que no debe inducir a error pues, pese a esta fórmula tan abier- ta, la realidad es que los Tribunales suelen circunscribir básicamente este aparente amplio supuesto al del régimen económico matrimonial. Y, es el régimen de separación de bienes el que ofrece más posibilidades de obtener el reco- nocimiento de una pensión compensatoria. No así el régimen de gananciales, puesto que lógica- mente éste último dará lugar a una futura liquidación que permitirá repartir las ganancias obte- nidas durante el matrimonio entre los cónyuges y produci- rá un efecto equilibrador de patrimonios. La conclusión en materia de reconocimiento judicial de una pensión compensatoria en la actualidad es triple. Así , en primer lugar, tal y como hemos expuesto, los paráme- tros ofrecidos por el Código Civil raramente actúan aislada- mente, sino que están interrelacionados. En segundo lugar, resulta imprescindible ligar el empeo- ramiento económico del cónyuge que solicita la pensión compensatoria al hecho del matrimonio y posterior crisis matrimonial. Y por último, no podemos olvidar que la ten- dencia judicial actual en materia de pensión compensato- ria es fijar importes bajos y en la inmensa mayoría de los casos con carácter temporal. * Con la colaboración de Rosario Guerrero-Burgos Coronel de Palma La importancia de probar la causa del desequilibrio económico El propio artículo 97 establece una serie de parámetros a tener en cuenta para determinar la existencia del desequilibrio El encontrarse en desempleo en la crisis matrimonial, no determina por sí solo una pensión compensatoria POR PALOMA ZABALGO Socia directora del despacho de abogados Paloma Zabalgo* En este primer artículo del año vamos a tratar de una de las medidas patrimoniales más controvertidas en un proceso de separación o divorcio: la pensión com- pensatoria regulada en el artículo 97 del Código Civil, y que no es, en modo alguno, una medida inherente a toda separación o divorcio. En este sentido, el propio Código Civil dispone que "la pensión que conforme al artículo 97 correspondiere satisfacer, en su caso, a uno de los cónyuges". En cuanto al concepto, la pen- sión compensatoria es, en síntesis, una contrapresta- ción económica que, valga la redundancia, "compen- sa" el desequilibrio económico. La conclusión en materia de reconocimiento judicial de una pensión compensatoria en la actualidad es tri- ple. Así, en primer lugar, tal y como hemos expuesto , los parámetros ofrecidos por el Código Civil raramen- te actúan aisladamente, sino que están interrelacio- nados. En segundo lugar, resulta imprescindible ligar el empeoramiento económico del cónyuge que solici- ta la pensión compensatoria al hecho del matrimonio y posterior crisis matrimonial. Y por último, no pode- mos olvidar que la tendencia judicial actual en mate- ria de pensión compensatoria es fijar importes bajos y en la mayoría de los casos con carácter temporal. [En familia]

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