elEconomista Alimentacion

elEconomista Alimentación 21 marzo 2017

Issue link: http://diario.eleconomista.es/i/801171

Contents of this Issue

Navigation

Page 39 of 39

Alimentación 40 elEconomista A sus 38 años, Álvaro Castellanos es, junto a su socio Iván Morales, el socio y fundador de Grupo Arzábal. Un grupo de restauración que en pocos años y en plena crisis se ha hecho un hueco en la hostelería de la Capital. Primero lo hizo con la taberna Arzábal frente al parque del Retiro; luego con un restaurante de inspiración japonesa -A Japanese Kirikata- en el barrio de Salamanca de Madrid; a continuación lo logró junto al Museo Reina Sofía de Atocha, y ahora lo ha vuelto a hacer con el Arzábal que ha abierto en Bretón de los Herreros junto al Hotel NH -a cuyos huéspedes da de desayunar-, en una de las zonas de moda de la hostelería madrileña: Ponzano y sus aledaños. Aficionado al sur, al champán, al vino blanco francés y al boxeo, este hostelero empresario que fue durante nueve años maître y sumiller del restaurante Arce, asegura que su próximo golpe no estará dirigido a abrir nuevos restaurantes, al menos en el corto plazo. "En el ámbito de la hostelería, Madrid se ha vuelto loco. Están entrando muchos grupos potentes para abrir locales en Madrid y ahora hay que ser muy prudentes y consolidar lo que tenemos antes de seguir creciendo", asegura en una entrevista a elEconomista Alimentación. De ahí que los planes de Arzábal para 2017 pasen, según explica, por consolidar los pilares del grupo. Pilares que, en su opinión, pasan por crear empleo más estable para todos sus establecimientos. Desde que el grupo nació en 2009, su capital humano ha pasado de contar con cinco a más de 100 efectivos -en época de terraza el número de sus trabajadores supera los 130-. "El talón de Aquiles en la hostelería es la rotación del personal. Nosotros lo sabemos y por eso queremos atraer el talento del sector con formación. Arzábal puede sobrevivir si tiene los cimientos sólidos y esa solidez pasa por la solidez de su personal. Sin sus recursos humanos, Arzábal no sería nada y acabaría desmoronándose. Por eso buscamos que nuestra gente esté orgullosa de ser camarera y ame su profesión. Buscamos gente que tenga alma arzabalera", explica. Un alma que, según Álvaro Castellanos -con formación en una escuela de hostelería de París y la Escuela de Hostelería de la Casa de Campo de Madrid-, impide que Arzábal sea franquiciable. "Arzábal no es franquiciable, porque tiene alma. Pero sí es exportable", avisa. Aunque sus planes inmediatos tampoco pasan por internacionalizarse, Castellanos sí reconoce que Arzábal "funcionaría muy bien en Reino Unido". "La rotación del personal es el talón de Aquiles de la hostelería" Socio y fundador de Grupo Arzábal ÁLVARO CASTELLANOS PERFIL EE GEMA BOIZA

Articles in this issue

view archives of elEconomista Alimentacion - elEconomista Alimentación 21 marzo 2017